Nuestros niños también la están viendo

Es común pensar que el lugar seguro para cualquier niño o niña es su propio hogar, ahí se encuentra resguardado de los peligros del exterior o de personas mal intencionadas. La realidad es que un peligro enorme ha entrado a nuestros hogares: la pornografía.

El 90% de niños en edades de 8 a 16 años han visto pornografía en el internet, especialmente de manera accidental mientas hacen su tarea escolar. La pornografía se encuentra más cercana a nuestros niños de lo que pensamos, los ha alcanzado a través de spams, publicidad o pop-ups en internet. Por lo anterior podemos darnos cuenta que en su mayoría, los niños no buscan la pornografía, actualmente, la pornografía los “busca” a ellos.

Si has leído nuestros artículos pasados recordarás lo adictiva que puede volverse la pornografía en la vida de una persona debido a las grandes descargas de dopamina y otros neurotransmisores que en descargas excesivas como las que se realizan al ver pornografía, desencadenan en una adicción, perjudicando de distintas maneras a quien la consume.

Ahora imagina el daño que la pornografía puede causar en un menor de edad, un niño o niña que se encuentran en una etapa de desarrollo donde sus circuitos neuronales están en proceso de ser establecidos, son particularmente más vulnerables a ser enganchados en una adicción de este tipo. Lo anterior sin mencionar los efectos emocionales y de comportamiento que repercuten en la vida del o la menor.

El porcentaje que vimos al inicio sobre menores de edad que han sido expuestos a la pornografía es alarmante, simplemente por esa cifra sabemos que la pornografía ha entrado a nuestros hogares, ha alcanzado a nuestros niños, nuestros niños también la están viendo.

Para hacer frente a la epidemia de la pornografía es necesario que como adultos estemos equipados para poder explicar con claridad, amor y paciencia a nuestros niños los peligros de este tipo de contenido con el que tan fácilmente se pueden encontrar en internet.

¿Qué podemos hacer?

1. Saber que la tecnología y el internet no son malos. El problema es que muchas veces no sabemos cómo usarla o no dimensionamos el contenido que en el internet se puede encontrar. Cuando el internet y la tecnología son usados correctamente son una herramienta de mucha utilidad y de la cual se puede sacar gran ventaja. Enseñemos a nuestros hijos el correcto uso del internet, que ellos sepan que existe contenido bueno, así como contenido que no es de utilidad y puede ser perjudicial.

2. Mantener una comunicación constante con tus hijos sobre este tema. Hablar con naturalidad y regularidad sobre el tema de la pornografía y sus peligros evita que el tema sea un tabú o tema prohibido. Si tus hijos saben que son escuchados y que pueden expresar su corazón sobre cualquier tema, tendrán la confianza de acercarse y externar si han sido expuestos a la pornografía.

3. Hacer cambios. Probablemente tengas que tomar decisiones acerca del uso de los aparatos electrónicos que tienen tus hijos, regular tiempo y lugar donde se emplean. Si tus hijos tenían uso libre de uso de internet, puede que ahora su uso se reduzca a solo un rato por la tarde, si en su mayoría lo usaban estando solo o sola en su habitación, tal vez sea más conveniente que hagan uso del internet en un área común. Platica con tus hijos sobre la implementación de estas nuevas medidas.

4. Expresa amor y aceptación. En el caso de que ya hayan visto pornografía, si en lugar de rechazo mostramos amor ante los errores que cometen nuestros hijos tenemos la oportunidad de conectar más con ellos y de hacerles sentir amados y aceptados por lo que son y no por lo que hacen. Recuerda que también nosotros nos equivocamos.

Únete a la campaña Protege su Mente de Ya Basta dando Like a la página de Facebook Protege su Mente, dentro de este muro encontrarás información sobre la realidad que se vive actualmente tocante a la pornografía, el alcance que tiene en los menores de edad, así como consejos y recursos para padres en la toma de acción sobre esta epidemia. 

Ya Basta también cuenta con material de prevención a la pornografía en menores, el cuento Lo Veo No Lo Veo es una herramienta diseñada para que través de un lenguaje apropiado para niños y niñas se les comunique los peligros y ventajas del contenido que se encuentra en internet para prevenir el que sean expuestos a imágenes o videos pornográficos, de igual manera detectar posibles señales de que el o la menor están siendo expuestos a este tipo de material. 

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