7 COSAS QUE NO DEBES DECIRLE A ALGUIEN QUE LUCHA CON LA PORNOGRAFÍA

Tomemos en cuenta que hoy en día la pornografía está en todas partes, así que afecta a más personas de las que imaginamos y estamos conscientes de que, en la mayoría de los casos, no sabemos cómo reaccionar ante una confesión así. 

Queremos que te sientas cómodo ayudando a otros y teniendo estas conversaciones. Que reflejes el amor de Dios a través de tus palabras y actitudes y le recuerdes a esa persona que ni Dios ni tú lo juzgan. 

Tomando esta idea de la mano, te presentamos siete frases que debes evitar decirle a alguien que te confiesa que está luchando con la pornografía:

1. “¿Por qué no sólo dejas de verla?”

Para la mayoría de las personas, superar un hábito adictivo o compulsivo como mirar pornografía no es sencillo. Las personas que la consumen pueden estar conscientes de todas las razones por las que deberían detenerse, pero no pueden hacerlo solos. 

Si tuviste oportunidad de leer nuestro artículo pasado, te contamos que el consumo de pornografía afecta el cerebro del espectador de muchas formas, así que esto no es sólo un asunto de moral, sino algo más profundo. El constante consumo de pornografía afecta en el cerebro de tal manera que la toma de decisiones se vuelve más complicada con el tiempo. Eso significa que cuanto más alguien usa la pornografía, menos capacidad tiene para pensar detenidamente en las decisiones que está por tomar, como la decisión de dejar de ver pornografía.

2. “No hay cura para lo que tú tienes”.

Si bien es cierto que las personas pueden luchar con la pornografía durante un periodo de tiempo continuo, decirles que nunca mejorarán sólo destruye su esperanza. Y no sólo eso, sino que es completamente falso. Nuestro cerebro es capaz de renovarse tras los efectos de consumir material pornográfico. Sin embargo, esto toma tiempo. Recordemos que Dios es perfecto y también lo es su creación. Los comportamientos adictivos pueden superarse. 

En Ya Basta hemos sido testigos de muchas personas que, tras un largo proceso de restauración y sanidad integral, han sido libres de esta adicción y hoy en día viven una vida plena y ayudando a otros que pasan por lo mismo.

3. “Para mí fue muy fácil dejar de verla”.

¿Has escuchado la frase “cada cabeza es un mundo”? Bueno, pues esto aplica perfecto en estos casos. Hay muchas maneras en las que una persona puede ser expuesta a la pornografía por primera vez, y muy probablemente tu caso no es igual que el de la otra persona. Muchas veces las personas son expuestas a este material cuando son demasiado jóvenes como para comprender completamente lo que estaban viendo, incluso pudieron haber sido obligados a hacerlo.

Cada proceso es único y personal, y aunque intentes decirlo para darles ánimo y que sepan que es posible superarlo, puedes hacerle sentir a la otra persona que está luchando demasiado y que tal vez su problema es mucho más grave que el que tú tuviste.

4. “De todas maneras vas a recaer”.

Alguien que lucha con la pornografía quizás no sea capaz de dejarla de un día para otro. Las recaídas no significan que la persona no está progresando ni que jamás lo hará, pueden suceder como parte de la recuperación y sirven para alentar al otro a dar un paso hacia adelante, no hacia atrás. Centrarse en las recaídas no ayuda a nadie a progresar. En cambio, recuérdale el progreso que ya ha hecho, contágiale esperanza y anímalo a seguir. Celebra los logros grandes y pequeños. “¡Hey, llevas dos días sin ver pornografía! ¡Felicidades!”. “¡Hey, una semana ya!”, etc.

5. “Tu proceso va a ser igual al mío”.

Recuerda, “cada cabeza es un mundo” y el proceso por el que tú pasaste muy probablemente no es igual al de la otra persona. Lo que te funcionó a ti puede que no le funcione al otro, o no en su totalidad. Dios hace milagros y obra en la vida de las personas de manera personal porque nos conoce a la perfección. Entonces, deja que Él obre en la vida de otros a su manera y tiempo y tú se un pilar para la otra persona.

6. “Te entiendo, yo soy súper adicto a _______”.

Puede que ni siquiera pienses en eso, pero a veces las bromas o los comentarios que hacemos pueden dañar a las demás personas. Hacer bromas como: “Soy muy adicto a equis serie que estoy viendo, así que te entiendo perfecto” sólo le quita el valor a lo difícil que puede ser para la otra persona su lucha contra la pornografía.

Por otro lado, cuando hablas de tus propios problemas estás haciendo que la conversación se centre en ti. Te aconsejamos que cuando esa persona haya tomado el valor para contarte por lo que está pasando te mantengas atento e intentes ser lo más comprensivo posible.

7. “Jamás habría imaginado que tú lucharas con esto”.

No queremos obviar este punto porque es muy importante: las personas que luchan con el hábito de ver pornografía están constantemente rodeadas por un sentimiento de culpa y vergüenza. Así que, cuando toman el valor para abrir su corazón y contarte por lo que están pasando, lo último que necesitan es que les hagas sentir que ahora los ves de una manera diferente.

Tienes que saber que cualquier persona, en cualquier lugar, en cualquier momento de su vida puede estar luchando con la pornografía y esto no afecta quienes son. Dios nos ve ojos de amor sin importar qué lucha o problema estemos enfrentando. Si nosotros queremos ser el reflejo de Jesús en esta tierra podemos comenzar por entender que todos tenemos batallas y que Él ya las ha ganado por nosotros. A veces lo único que necesitamos es a alguien que esté dispuesto a estar a nuestro lado y apoyarnos.

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