Según estadísticas, el 95% de los abusos sexuales hacia niños y niñas son cometidos por un familiar o amigo cercano a la familia, muchas veces dentro del hogar. México ocupa el primer lugar a nivel mundial en este tema.
El Abuso Sexual, es aquella conducta sexual de una persona mayor o menor (abusador), en la que puede o no puede haber contacto físico (por ejemplo: tocar o ser tocado, palabras, exhibición de los genitales y/o mostrar fotos o películas pornográficas) hacia un niño/a o persona con el fin de obtener gratificación sexual.
Es muy importante entender que no siempre se encuentra presente la violencia física. En muchas ocasiones el adulto manipula al niño a través de: juegos o regalos, y/o frases como:
“Nadie te va a creer.”
“Vas a destruir la familia.”
Estas y otras frases son las que usan para manipular.
Es un proceso de recuperación de los efectos devastadores que produce el abuso sexual en la vida de hombres y mujeres.
El abusador puede ser hombre o mujer y tener una relación de autoridad o confianza con el menor.
Desafortunadamente, lo cierto es que en la mayoría de casos el abuso sexual infantil ocurre en el entorno del niño/a,
teniendo entre los abusadores a los conocidos: familiares, amigos, sacerdotes y maestros entre otros.
Solo aproximadamente, el 10%
de los perpetradores de
abuso sexual son personas
extrañas para el niño.
Aproximadamente,
el 30% de los perpetradores
de abuso sexual son
miembros de la familia.
Aproximadamente,
20 millones de 112 millones
de mujeres en los Estados Unidos han sido violadas en algún momento de sus vidas..
La mayoría de los abusos
sexuales de los varones
comienza antes de la pubertad,
típicamente alrededor 10 años.
Este protocolo es un conjunto de herramientas, procedimientos y lineamientos para prevenir y detectar un posible abuso sexual infantil. El objetivo de este protocolo ha surgido por la necesidad de contar con un instrumento que permita una actuación coordinada y rápida en aquellos casos de abuso sexual infantil.
El abuso sexual no debería ser tratado sin la ayuda de Dios. Él es la verdadera fuente de protección y de sanidad.
Es importante enseñar a nuestros hijos el valor de su cuerpo y que nadie tiene el derecho de tocar sus partes privadas. Y de esto suceder decirle al niño que deben informarle a sus padres inmediatamente, que no deben temer al decirlo.
Enséñale a tus hijos cuáles son las partes privadas y dile que NADIE puede ni debe tocarlas.
Por eso, Ya Basta creó un cuento que trata de enseñar a los padres e hijos cómo prevenir el abuso sexual, a través de la historia de dos tortuguitas y un tiburón.
Es un eficiente programa de sanidad emocional que se ha desarrollado para hombres y mujeres de 16 años en adelante que han sido víctimas de abuso sexual en cualquier etapa de su vida.