EN QUE CREEMOS

En el año 2008 inicia Ya Basta, haciendo dos cosas como base: Oración y parte activa, trayendo soluciones a asuntos morales que afectan a la sociedad y que están dentro de la iglesia, siendo esta la responsable en traer respuestas tanto Bíblicas como prácticas ante estos problemas. Este ministerio nace como resultado de leer el libro Asedio de la Mente (Mind Siege) escrito por el doctor Cristiano Tim LaHaye, en el cual se exponen los efectos negativos del humanismo en la sociedad. Uno de los pilares que sostiene el humanismo es la amoralidad fue suficiente para ver que el blanco mas atacado son los niños y los jóvenes. Creemos en la defensa de los débiles, por lo tanto, ‘Ya Basta’ dice NO al abuso sexual infantil.

¡Suficiente! Has corrompido a la justicia el tiempo suficiente, has dejado que los malvados se escapen con el asesinato. Estás aquí para defender a los indefensos, para asegurarse de que los perdedores tengan un buen descanso; Tu trabajo es defender a los impotentes y procesar a todos los que los explotan. Salmo 82: 3-4

NUESTRA VISION

Ver la esclavitud sexual redimida. Para que la gente de Dios viva de la libertad en lugar de quebrantarse por la explotación sexual. Acuérdense de los que están en la cárcel, como si ustedes también estuvieran encarcelados con ellos.

Tampoco se olviden de los que sufren, trátenlos como si ustedes mismos pasaran por el mismo sufrimiento. Hebreos 13:3

NUESTRA MISION

Concientizar a la iglesia (a los creyentes), acerca de la realidad que viven hombres, mujeres, jóvenes y niños, en medio de una sociedad cautiva por la inmoralidad. Proveyendo de esta manera la solución al problema, por medio de herramientas espirituales, físicas y emocionales que resulten efectivas en la lucha contra la inmoralidad. Teniendo como fundamento la eficacia de la Palabra de Dios y la intervención sobrenatural del Espíritu Santo. Para lograr una sociedad (individuo) restaurada conforme al propósito original por el cual fue creada.

Pues él es el Padre que nos tiene compasión y el Dios que siempre nos consuela. Él nos consuela en todos nuestros sufrimientos, para que nosotros podamos consolar también a los que sufren, dándoles el mismo consuelo que él nos ha dado a nosotros. Corintios 1: 3-4